
Detrás de escena: la realización del musical El Gran Gatsby
Basada en la emblemática novela de F. Scott Fitzgerald, la adaptación musical de El Gran Gatsby da vida a la decadencia, el glamour y la angustia de los locos años veinte con un toque moderno. Como ocurre con cualquier producción de Broadway, el viaje de la página al escenario fue una hazaña de colaboración creativa e interminable trabajo duro.
Entender el proceso entre bastidores de un espectáculo de Broadway puede ayudar a apreciar mejor el espectáculo sobre el escenario. No se trata sólo de los actores y sus interpretaciones, sino también de los incansables esfuerzos de todo el equipo creativo. Desde la visión del director hasta la artesanía del escenógrafo, pasando por las melodías del compositor y la coreografía, todos los elementos desempeñan un papel vital en la creación de un espectáculo de Broadway.
La inspiración del espectáculo
El Gran Gatsby es una nueva versión de la eterna novela de Fitzgerald, ambientada en la Era del Jazz de los años veinte. La historia gira en torno al enigmático Jay Gatsby, un hombre de inmensa riqueza y misterio, y su amor no correspondido por Daisy Buchanan. La narración entrelaza temas de amor, pérdida y el sueño americano, todo ello con el telón de fondo de una sociedad intoxicada por la riqueza y el estatus. La banda sonora, una mezcla de jazz y música contemporánea, añade profundidad al argumento y sitúa al público en la montaña rusa emocional que es el mundo de Gatsby.
El proceso de dar vida a El Gran Gatsby comenzó con una producción fuera de la ciudad, dirigida por el director Marc Bruni, en 2023 en el Paper Mill Playhouse de Millburn, Nueva Jersey. Un año después, el espectáculo se trasladó a Broadway, estrenándose el 25 de abril de 2024.
El arte de la escenografía en El Gran Gatsby
La visión del escenógrafo Paul Tate dePoo III para El Gran Gatsby era capturar la opulencia y la extravagancia de la Era del Jazz, reflejando al mismo tiempo la desilusión subyacente de la época. El principal reto consistía en crear un mundo tan vívido como la prosa de Fitzgerald, lo que consiguió mediante impresionantes proyecciones, a la vez grandiosas en escala e intrincadas en detalles.
El decorado se diseñó para evocar las lujosas casas y las fiestas de los años veinte en Long Island. La mansión de Gatsby, símbolo de su enorme riqueza y de su anhelo de aceptación, está representada con grandiosidad. Por otro lado, el Valle de las Cenizas, un lúgubre páramo industrial, contrasta con la opulencia de la casa de Gatsby.
El diseño de vestuario: la profundidad de la historia
El diseño de vestuario de El Gran Gatsby fue parte integrante del proceso de producción. El equipo de hábiles diseñadores y artesanos del vestuario, dirigido por Linda Cho, trabajó incansablemente para crear un vestuario que no sólo fuera visualmente atractivo, sino que también contribuyera a realzar la narración y el desarrollo de los personajes. Cada traje fue meticulosamente investigado y confeccionado para garantizar la exactitud histórica sin dejar de ser cómodo para los actores.
El vestuario también proporciona pistas visuales sobre la personalidad, el estatus social y el estado emocional de un personaje. Por ejemplo, Daisy suele llevar vestidos ligeros y frescos, que reflejan su encanto y la fachada despreocupada que presenta al mundo. Por el contrario, el vestuario de Gatsby -trajes elegantes, zapatos brillantes y peinados inmaculados- está diseñado para reflejar su riqueza y sofisticación, al tiempo que insinúa su desesperada necesidad de encajar en la clase alta.
Los locos años veinte fueron una época de grandes cambios sociales, que se reflejaron en la moda de la época. La ropa femenina se volvió más atrevida y la masculina más refinada. El equipo de vestuario trabajó con diligencia para recrear estos estilos. El resultado fue un impresionante vestuario que transporta al público a esta época de glamour.
El papel de la música y la coreografía en la narración de la historia
El desarrollo de la partitura musical de El Gran Gatsby fue un proceso impregnado de creatividad y colaboración. El compositor Jason Howland y el letrista Nathan Tysen trabajaron juntos para crear canciones que elevaran la narración, mejoraran el desarrollo de los personajes y captaran el ambiente de la época. La partitura musical resultante es una mezcla sabrosa, que combina el ambiente de los años veinte con un sonido contemporáneo.
La música presenta una mezcla de sabores, desde melodías de jazz hasta baladas conmovedoras, cada una de las cuales refleja una parte diferente de la historia. A pesar de la diversidad de estilos musicales, en el centro de todo está el corazón, que subraya la historia de amor que constituye el núcleo de El Gran Gatsby . Cada canción fue cuidadosamente elaborada y seleccionada para encajar a la perfección en la narración, realzando aún más la profundidad emocional de la historia y la complejidad de los personajes.
Igual de importante que la partitura fue la coreografía. La coreógrafa Dominique Kelley trabajó en estrecha colaboración con el director y el equipo musical para crear secuencias de baile que realzan la narración. Kelley creía que la coreografía tenía que marcar el tono del ambiente, captando a la perfección el espíritu de la época y añadiendo al mismo tiempo un toque contemporáneo. Su enfoque de la coreografía fue una «remezcla» de los bailes sociales de los años veinte y sus versiones modernas, aportando una perspectiva fresca e innovadora. Esta mezcla de movimientos clásicos y contemporáneos aportó la sensación de los años 20 con un toque de 2024. Las rutinas de baile se entretejen intrincadamente en la narración, añadiendo capas de significado y emoción a cada escena.
La creación de un espectáculo de Broadway requiere un esfuerzo y una pasión inmensos. El viaje de la página al escenario es una intrincada danza de creatividad, colaboración y dedicación inquebrantable. Así pues, la próxima vez que te encuentres en medio de la ostentación y el glamour del mundo de Gatsby, recuerda apreciar no sólo las interpretaciones, sino los incansables esfuerzos del equipo entre bastidores.